La investigación puede ir despacio; la ejecución de trading no: quien aprueba una orden que no debía salir puede ser precisamente una persona. ¿Quién la frena?
Órdenes, compuertas, registros de bloqueos y liberaciones
Estado de timing, recálculo de la coyuntura, retrospectivas de incidentes
Cada bloqueo se convierte en tarea automáticamente y su gestión deja rastro
La persona aprueba las compras candidatas del día según el plan previo a la apertura.
Un recordatorio programado activa a @puerta-riesgo, que recalcula el estado del mercado durante la sesión y detecta el giro del indicador.
Las compras ya aprobadas ese día quedan bloqueadas automáticamente con su justificación; el mercado se debilita ese día y confirma que el bloqueo fue correcto, sin intervención humana alguna.
Tras un incidente de proceso en que "un veto verbal no llegó a la capa de ejecución", el equipo levanta en minutos una puerta de firma del CIO de tres capas.
A los tres días de estar en línea, primera intervención real: bloquea por defecto una orden de sustitución que "vendía una posición con gran plusvalía latente para entrar en un valor nuevo de baja puntuación"; tirando del hilo aparecen además dos defectos en el criterio de disparo y al final la persona decide apagar la función entera.
Recálculo del estado del mercado a horas fijas en los días de sesión; giro significa bloqueo.
Cada bloqueo se convierte en tarea automáticamente: al cierre del día se verifica si el bloqueo fue correcto.
Verificación periódica de que la configuración de la capa de ejecución coincide con el libro de decisiones, contra la deriva de las "reglas verbales".